El Boxam Elite Internacional La Nucía 2026 bajó el telón tras una semana vibrante en el pabellón Muixara, un escenario convertido en crisol de estilos, banderas y aspirantes a consolidar su rumbo hacia las próximas grandes citas del calendario. Con 21 países reunidos y un volumen de participantes que rozó los 250 deportistas, el torneo confirmó su condición de punto de encuentro imprescindible para medir ambiciones y descubrir nuevos talentos.
España firmó un rendimiento de peso: diez medallas, un botín que consolidó al combinado nacional entre los mejores del campeonato. El golpe más rotundo lo dio Enmanuel Reyes Pla, que volvió a demostrar por qué su nombre suena con fuerza allí donde suena la campana. En una final áspera y de golpes exigentes, impuso su experiencia ante el kazajo Sagyndyk Togambay para subir a lo más alto del podio y poner el broche dorado al torneo español.
El campeonato reunió también a rostros reconocidos del boxeo internacional y a dirigentes de primer nivel en la entrega de medallas, donde estuvieron presentes responsables de la Real Federación Española de Boxeo, de la Federación Mundial y autoridades locales. Una postal que refleja la dimensión que ha alcanzado ya el Boxam en La Nucía, convertido en referencia dentro y fuera del país.
Asia impone su ley
Kazajistán, en categoría masculina, e India, en la femenina, fueron los dos colosos del torneo. Ambas delegaciones desplegaron potencia, técnica y profundidad de plantel, lo que se tradujo en cifras abrumadoras: 19 medallas para India y 17 para Kazajistán, que también encabezaron el medallero combinado. Ucrania completó el podio colectivo con 12 preseas, mientras que España se situó justo después con un rendimiento sólido y competitivo.
El cuadro masculino dejó nombres propios muy señalados. El kazajo Makhmud Sabyrkhan (-55 kg), campeón mundial en activo, confirmó su condición de candidato serio a los próximos Juegos de Los Ángeles. Sus compatriotas Nurbek Oralbay (-85 kg, plata olímpica en París 2024) y Aybek Oralbay (+90 kg) también se marcharon de La Nucía con oro, consolidando un dominio que pesó en todas las rondas.
En el lado femenino, India firmó un torneo casi impecable, con siete oros y una autoridad incuestionable en varias categorías. Actuaciones como las de Manju Rani, Nitu Ghanghas, Priya (-60 kg) o Naina (-80 kg) marcaron tendencia durante toda la competición. Entre las pocas excepciones al control asiático sobresalió la británica Kayla Allen, campeona en -65 kg tras un torneo impecable.
España responde con carácter
El equipo nacional se marchó con sensaciones más que positivas. Más allá del esperado oro de Reyes Pla, el torneo dejó actuaciones que invitan al optimismo. Ismael Maghraoui (-50 kg) se coló en la final con autoridad, aunque no pudo superar al kazajo Sanzhar Tashkenbay. En esa misma categoría, Carlos Díaz firmó un bronce completando un rendimiento notable.
Los metales también llegaron desde la constancia: Oier Ibarretxe (-65 kg), Pablo Coy (-80 kg) y Adrián Fresneda (-85 kg) se subieron al tercer escalón del podio tras caminos llenos de exigencia y combates que reclamaron ajustes de última hora, fortaleza mental y lectura de rival.
El cuadro femenino también entregó varios motivos para aplaudir. Marta López (-48 kg) plantó batalla en la final ante una versión muy afinada de Manju Rani, mientras que Noelia Gutiérrez (-51 kg) sumó una valiosa plata tras caer frente a Nitu Ghanghas, una de las estrellas del torneo. Completaron el balance español Dúnia Martínez (-70 kg) y Lucía Tindaya Guillén (+80 kg), ambas con bronce tras actuaciones regulares y competitivas.
Con diez preseas en el casillero, España cerró esta edición del Boxam con una conclusión clara: el nivel crece, el relevo se consolida y los nombres propios que emergen permiten mirar hacia adelante con una mezcla sana de ambición y estabilidad.
Globalon Insight
El Boxam de este año dejó algo más que medallas: confirmó un cambio de tendencia global en el que Asia afianza su supremacía sin oposición clara, pero también mostró que España ha aprendido a competir con más madurez. El oro de Reyes Pla no es una excepción aislada, sino síntoma de un ciclo en el que el equipo combina veteranía, irrupciones jóvenes y lecturas tácticas más elaboradas. La profundidad del torneo —21 países y perfiles muy diversos— permite medir con exactitud dónde está cada selección: India y Kazajistán marcan distancia, sí, pero la cuarta posición de España revela que el proyecto tiene recorrido real, especialmente en categorías donde comienzan a aparecer nombres capaces de sostener el nivel internacional.
Si este crecimiento se mantiene, La Nucía habrá sido algo más que una cita: habrá sido un termómetro que señala que España está lista para asumir un papel más protagonista en los torneos que vienen.




