San Mamés volvió a ser un escenario imponente para un duelo que Euskadi interpreta como mucho más que un partido. La semifinal de Copa reunió a dos equipos acostumbrados a encontrarse en momentos decisivos y que, desde el primer minuto, mostraron que la eliminatoria sería una cuestión de paciencia, de detalles y de quién supiera manejar mejor los tramos calientes.
El arranque ofreció un equilibrio muy medido. El Athletic quiso imponer ritmo, altura en la presión y una circulación directa hacia sus hombres más verticales. La Real, en cambio, apostó por adormecer los impulsos rojiblancos con posesiones más largas. Ese contraste generó una primera mitad de secuencias alternadas: arreones locales, calma visitante y una grada encendida cada vez que el balón se acercaba a las áreas.
El conjunto donostiarra fue creciendo sin hacer ruido. Sus ataques buscaban romper líneas desde el medio, y una jugada a balón parado obligó a Padilla a estirarse en un remate que llevaba veneno. Esa parada sostuvo el empate antes del descanso y evitó que el choque cambiara de inclinación demasiado pronto. Aun así, la sensación era que la Real tenía algo guardado para la reanudación.
Y así fue. El segundo tiempo comenzó con los visitantes acelerando la circulación y atacando los espacios con más convicción. Padilla volvió a ser decisivo en dos intervenciones que levantaron al estadio, pero la Real insistió hasta encontrar la grieta. Una combinación al primer toque dejó a Guedes avanzando a la espalda de la defensa, y su toque sutil habilitó la llegada de Turrientes, que empujó el balón al fondo de la red para desbloquear el partido. Un golpe seco, estudiado y ejecutado con precisión quirúrgica.
El gol obligó al Athletic a cambiar el registro. Valverde agitó el banquillo, buscó piernas frescas y abrió el campo para cargar más centros laterales. La grada respondió como acostumbra en estas noches: con una energía que multiplicaba cada balón dividido. El empuje rojiblanco generó momentos de agobio para una Real que decidió replegar y defender su ventaja con orden y determinación.
En uno de esos ataques, una acción polémica dentro del área generó protestas encendidas, pero el árbitro mantuvo la decisión inicial tras la revisión. Aquello sumó más tensión a los minutos finales, con el Athletic volcado y la Real intentando que el reloj corriera sin perder la estructura. Hubo centros, rechaces, segundas jugadas y alguna aproximación que encendió al estadio, pero ninguna logró encontrar portería.
El pitido final cerró una ida intensa y vibrante. El 0-1 deja la eliminatoria en un filo perfecto para un partido de vuelta que promete un ambiente descomunal en el Reale Arena. Los de Matarazzo viajan con una ventaja mínima pero valiosa; los de Valverde, con la convicción de que aún hay camino para darle la vuelta ante un rival que no concede margen.
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La Real consiguió lo que buscaba: controlar fases clave, castigar un desajuste y manejar el ritmo en los minutos decisivos. Su disciplina táctica y la claridad en los ataques interiores fueron determinantes. El Athletic, aunque frustrado por no encontrar el gol, mostró señales para creer en la remontada: presión sostenida, un Padilla que sostiene al equipo y una capacidad de empuje que, en una vuelta en la que no habrá margen, puede convertirse en un arma decisiva. La semifinal respira igualdad real; el factor emocional jugará un papel central en el Reale Arena.
FICHA TÉCNICA
ATHLETIC CLUB
Once inicial:
Padilla (27); Adama Boiro (19), Laporte (14), Lekue (15), Iker Monreal (47); Mikel Jauregizar (18) 81’, Robert Navarro (23) 55’, Unai Gómez (20) 55’, Alejandro Rego (30) 55’; Iñaki Williams (9) 55’, Guruzeta (11). [elpais.com]
Banquillo – Entrenador: Ernesto Valverde (4-2-3-1):
Gorosabel (2), Nico Serrano (22, 55’), Unai Simón (1), Jesús Areso (12), Vesga (6, 81’), Aimar Duñabeitia (28), Nico Williams (10, 55’), Urko Izeta (25), Eder García (49), Selton Sánchez (44, 55’), Ruiz de Galarreta (16, 55’).
REAL SOCIEDAD
Once inicial:
Remiro (1); Jon Martín (31), Jon Aramburu (2) 73’, Caleta-Car (16), Sergio Gómez (17); Guedes (11) 94’, Pablo Marín (15) 84’, Turrientes (8) 73’, Carlos Soler (18) 84’; Gorrotxategi (4), Oyarzabal (10).
Banquillo – Entrenador: Pellegrino Matarazzo (4-2-3-1):
Job Ochieng (47, 94’), Wesley (22), Aihen Muñoz (3), Brais (23), Yangel Herrera (12, 84’), Daniel Díaz (26), Óskarsson (9, 73’), Odriozola (20, 84’), Elustondo (6, 73’), Aitor Fraga (32), Zubeldia (5).




