
El Ciudad de Elda‑Florentino Ibáñez vivió una de esas noches que hacen afición. Una de esas que empiezan intensas, continúan intensas y terminan estallando en un grito colectivo que se oye más allá del pabellón. Una noche en la que Elda Prestigio jugó con alma, con ritmo y con una claridad de ideas que incendió el partido desde el primer ataque. Y una noche en la que el Atticgo BM Elche volvió a vivir un déjà vu cruel: segunda temporada consecutiva, mismo rival, misma pista, misma eliminación por un solo gol. La historia se repite. Y duele. Pero esta vez, el protagonismo fue azul.

Desde el 5-1 inicial, cuando apenas habían transcurrido cinco minutos y Zabalegui ya se veía obligado a pedir tiempo muerto, se intuía que la tormenta sería intensa. La defensa de Elda, sólida, sincronizada, casi áspera en su contundencia, se convirtió en un muro que desfiguró cada intento ilicitano. Las locales encontraban espacios con una facilidad insultante, atacaban con fluidez y mantenían un ritmo de circulación que obligaba a Elche a defender siempre un paso por detrás. Malena Valles dirigía el juego con la calma de quien tiene el partido entre los dedos, mientras que Oppedal y Figueiredo eran las únicas capaces de sostener al Atticgo en ataque. El 13‑7 del descanso fue fiel reflejo del naufragio inicial.

Y aun así, Elche volvió a salir del vestuario con intención de cambiar el destino. Lo intentó con todo. Lo intentó de verdad. Pero Elda no se descompuso. Mantuvo el plan, apretó aún más en defensa con una 5:1 asfixiante en la que Sarandeva se adelantaba como si leyera las jugadas antes que nadie. En ataque, las eldenses incluso se permitieron el lujo de jugar siete contra seis, manteniendo el control del partido, de los tiempos y de la emoción. A mitad del segundo acto, el marcador seguía favoreciendo a las locales (19‑15) y el Ciudad de Elda hervía.

Cuando parecía que el duelo iba a romperse definitivamente, apareció la mejor versión del Atticgo BM Elche. Figueiredo lideró la rebelión, Bernabé empujó, Morales sostuvo bajo palos y las ilicitanas soñaron con el milagro. A falta de cuatro minutos, Elda aún mantenía una renta de cuatro goles, pero el partido estaba lejos de estar cerrado. Elche se puso a uno (22‑21) y entonces el pabellón entró en ebullición: tensión, ruido, nervios, emoción pura. Quedaba una última jugada, un lanzamiento a tiempo parado, una oportunidad de enviar el duelo a un final épico.
Pero no entró.

El balón salió rechazado, como si el destino también llevara azul. Estalló el pabellón, se abrazó la afición, lloraron algunas jugadoras y Elda firmó su clasificación para la fase final de la Copa de la Reina. Y no solo eso: el club vivirá una fiesta completa, porque su equipo cadete también disputará la Mini Copa de España. Doble premio para una ciudad que vive el balonmano con una pasión que se notó desde el primer minuto.
La historia se repite. Sí. Pero esta vez, la historia la escribió Elda.
Ficha técnica
CBF Elda Prestigio (13+10): Meriem Ezbida y Virginia Fernández (porteras), Lucía García (1), Graci Duque (3), Lora Sarandeva, Sol Azcune, Agda Rafaela (5), Luna Villaescusa, Malena Valles (8), Emi Heilmann (1), Júlia Terrado (2), Elena Cuadrado, Maddi Bengoetxea, Claudia Martínez, Paula Lluch (3).
Atticgo BM Elche (7+15): Nicole Morales y Udane Bernabé (porteras), Jimena Laguna (1), Paula Agulló, Lisa Oppedal (1), Patricia Méndez (1), Azul Spinelli, Lucía Calleja, Clara Gascó, Zaira Benítez (4), Paola Bernabé (5), Vanessa Rubio (2), Lidia Trinidad Bomabá, Rosa Armenteros, Carmen Figueiredo (8), Noelia Solla.

Árbitros: Tania Rodríguez Estévez y Lorena García Gil (Comité valenciano y aragonés). Excluyeron a Sol Azcune por parte del CBF Elda Prestigio y a Carmen Figueiredo (2) por parte del Atticgo BM Elche. Mostraron tarjetas amarillas a Fernando Latorre, ayudante de entrenador local, y Manu Ferrer, entrenador de porteras visitante.
Cronometradoras y anotadoras: Irene Sentana Gadea y Andrea Badía Rius.
Pabellón: Ciudad de Elda‑Florentino Ibáñez (Elda) ante 500 espectadores.
Televisión: Canal de YouTube del CBF Elda Prestigio
Parciales cada cinco minutos: 2‑1 / 5‑2 / 7‑3 / 9‑5 / 11‑6 / 13‑7 (descanso) / 14‑9 / 16‑12 / 17‑13 / 19‑15 / 21‑18 / 23‑22 (final)
Globalon Insight
Hay derrotas que duelen y victorias que sanan. La de Elda es de estas últimas: un triunfo construido desde la identidad, sostenido desde un plan defensivo inteligente y rematado con la serenidad necesaria para resistir cuando el partido se inclinaba hacia el drama. Elda demostró que no solo compite: crece, aprende, se adapta y sabe sufrir. Esas cualidades son las que marcan la diferencia en una Copa donde lo emocional pesa casi tanto como lo táctico.
Para el Atticgo BM Elche, la brecha es mental. El talento está, la capacidad de reacción también, la fe es innegable. Pero la historia se repite porque los primeros parciales siguen siendo demasiado caros. Si este equipo consigue jugar 60 minutos al ritmo con el que juega los últimos 20, cambiará su destino.
Y ahora, con Elda clasificada y su cadete rumbo a la Mini Copa, la ciudad se prepara para vivir una semana grande. La Copa de la Reina tendrá acento de Elda… y eso, pase lo que pase después, ya es un triunfo histórico.
Fotografías: Vicen Muñoz




