Las Guerreras regresan a un territorio que ya forma parte de su historia reciente. Algeciras volverá a convertirse en casa para la selección española femenina de balonmano en un momento trascendental del camino hacia el Europeo 2026. El Polideportivo Municipal Ciudad de Algeciras – Doctor Juan Carlos Mateo será el escenario del encuentro del próximo 7 de marzo, un choque que puede definir la pelea por la primera plaza del Grupo 6 y que llega en un instante decisivo para el equipo de Joaquín Rocamora.
El vínculo entre las Guerreras y la provincia de Cádiz se ha fortalecido en los últimos tiempos. No es casualidad que el balonmano femenino español haya encontrado en esta tierra un respaldo institucional y social que siempre multiplica. La cooperación entre la Real Federación Española de Balonmano, la Diputación de Cádiz, la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento de Algeciras y la Mancomunidad del Campo de Gibraltar ha hecho posible un retorno muy esperado. La confianza es mutua: la provincia responde, y la selección lo agradece con actuaciones memorables.
La última visita dejó huella. El 13 de abril del año pasado, el pabellón registró un lleno histórico para el duelo ante Croacia, un partido que España ganó con claridad (23‑17) en el play‑off del Mundial 2025. Aquel ambiente, eléctrico desde el calentamiento, fue un recordatorio de lo que la grada gaditana es capaz de ofrecer cuando las Guerreras están sobre el 40×20. Ahora, con un nuevo cuerpo técnico y una nueva etapa, la selección aspira a repetir esa comunión.
El presente plantea un reto inmediato. España afronta un doble enfrentamiento ante Austria, un rival que llega igualado a puntos y que pelea por exactamente lo mismo: consolidar la primera posición del grupo. El primer capítulo será en Viena el 4 de marzo y, tres días después, Algeciras dictará sentencia en un partido que huele a final encubierta. Rocamora y su equipo afrontan el mes más significativo de esta fase clasificatoria, un tramo en el que se mide la capacidad del grupo para sostener regularidad, ajustar detalles y confirmar la evolución competitiva mostrada tras el Mundial.
El equipo español ha dado señales positivas en el último año. A pesar de quedarse a un paso de los cuartos de final en el Mundial 2025, las Guerreras dejaron sensaciones que apuntaban a una transición sólida, con brotes verdes tanto en el juego colectivo como en el relevo generacional. En ese contexto, Cádiz vuelve a aparecer como un talismán: un lugar donde la selección ya ha sabido crecer, responder con carácter y ofrecer actuaciones de máxima solvencia.
La cita del 7 de marzo no es un simple partido clasificatorio. Es una oportunidad para reforzar un proyecto que combina ambición, talento joven y experiencia, todo ello bajo la identidad competitiva que siempre acompañó a este equipo. Será, además, un escaparate magnífico para que la afición del Campo de Gibraltar vuelva a llenar las gradas y empuje como solo ella sabe hacerlo, en un encuentro que será televisado en directo por Teledeporte.
Las Guerreras vuelven a Cádiz con la certeza de que este territorio suma. Y lo hacen sabiendo que el camino hacia el Europeo 2026 se escribe en noches como la que aguarda en Algeciras, donde cada ataque, cada parada y cada defensa podrá valer mucho más que un simple punto.
GLOBALON INSIGHT
El regreso de las Guerreras a Algeciras no es un gesto simbólico: es una estrategia deportiva. Cádiz se ha convertido en un escenario donde la selección encuentra apoyo real, identidad y un ambiente que multiplica su rendimiento. Este doble duelo con Austria marcará el ritmo del grupo y pondrá a prueba la evolución del equipo en el último año. España llega con equilibrio entre veteranía y renovación, con la sensación de que la selección vuelve a construir algo importante. Y hacerlo en una provincia donde la comunión con la grada ya ha demostrado ser determinante convierte el partido del 7 de marzo en una cita que supera lo estrictamente competitivo: es un punto de unión entre un equipo que crece y una afición que sabe empujar como pocas.




