
Hay nombres que empiezan a sonar antes de tiempo. Y luego está el de Maxim Zyablov Valdaev, que no solo suena: retumba.
El pasado viernes, en el Trofeo Memorial Pascual Román celebrado en Elche, el joven nadador de 17 años protagonizó una de esas actuaciones que trascienden el campeonato y pasan directamente al archivo de las grandes gestas de la natación valenciana.
Primero, pulverizó el récord autonómico de 50 metros braza, vigente desde 2019, con un tiempo de 30.23 en las preliminares. Horas después, volvió a hacerlo: 30.11 en la final. Dos récords en un mismo día, en una prueba de pura velocidad, donde cada centésima es un mundo.
Un registro que borra de los libros la marca de 30.26 de Mikel Bonal Hernández, establecida hace siete años, y que reabre el futuro de la braza sprint en la Comunitat con un protagonista que compite como si el calendario le debiera una década.
Un talento sin piscina en su ciudad natal
Maxim no representa solo a un deportista brillante: representa a una historia de esfuerzo.
Calpino de nacimiento, creció sin un club de natación en su propia ciudad, lo que le obligó a buscar desarrollo lejos de casa. Hoy se entrena en el CN San Vicente, otro ejemplo del compromiso inquebrantable que mantiene con su deporte.
A pesar de ese camino lleno de obstáculos estructurales, el joven ya ha participado en campeonatos nacionales, trofeos internacionales y ha sido campeón y subcampeón autonómico en múltiples ocasiones.
En 2023 representó a Calpe en los Jocs Esportius, de donde regresó con tres medallas de oro, señalando que su progresión no era flor de verano, sino un proyecto con raíces profundas. Además, su crecimiento le valió una nominación reciente en los Premios Deportivos de Calpe.
Una marca que abre puertas
El 30.11 no solo es un récord: es un aviso. Es la confirmación de que Maxim se encuentra en una curva ascendente que apunta a retos nacionales y, por qué no, internacionales. Su evolución en pruebas de braza y su velocidad explosiva lo sitúan ya entre los nombres jóvenes a seguir de la natación española.
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El valor de crecer sin red
Hay récords que nacen del talento. Otros, del trabajo. Y algunos, como los de Maxim, nacen también de la carencia.
No tener una piscina municipal en condiciones, ni un club donde iniciar su camino, habría sido excusa para muchos.
Para él, fue gasolina.
Maxim es el reflejo de una generación que no espera a que la infraestructura llegue:
la busca, se desplaza, se esfuerza y se reinventa.
Su récord autonómico no habla solo de una marca. Habla de un modelo: el del deportista que se abre camino a pulmón y que, cuando llega la oportunidad, no la toca… la destroza.
Hay talento en la Comunitat. Mucho. Lo que faltan son proyectos que lo acompañen. Y Maxim es el recordatorio perfecto de lo que puede ocurrir cuando un joven con ambición encuentra, aunque sea lejos de casa, un lugar donde crecer.




