
El atletismo moderno obliga a tomar decisiones incómodas. Crecer deportivamente no siempre significa quedarse, y esta temporada el Club Atletismo San Vicente ha sido un ejemplo claro de esa realidad. Atletas formados durante más de una década en sus pistas han dado el salto a clubes de mayor estructura y proyección, en busca de nuevos retos competitivos. Lejos de interpretarlo como una pérdida, el club ha convertido ese tránsito en una señal inequívoca de éxito.
Durante los últimos años, San Vicente ha visto cómo su trabajo de base daba frutos más allá de su propio escudo. Para facilitar esta transición, el club impulsó una figura intermedia que permite a los atletas competir con otros clubes sin romper su vínculo con el entorno donde se formaron, manteniendo entrenamientos en su municipio y bajo la supervisión de los técnicos que los acompañaron desde edades tempranas. Un modelo poco habitual que prioriza la continuidad deportiva y personal del atleta.
En categoría femenina, uno de los nombres propios es el de Alma Sabater. La fondista, ahora en las filas del Juventud Atlética de Elche, ha experimentado una progresión sostenida que la ha llevado a bajar de la barrera psicológica de los cinco minutos en los 1.500 metros lisos. En las últimas semanas ha competido en el Campeonato Provincial de Clubes, tanto en 1.500 metros como en relevos, y en el Campeonato Autonómico de Clubes en la distancia de 3.000 metros, consolidándose como una pieza fiable en pruebas de fondo.
El salto más numeroso se ha producido en la cantera masculina, donde varios atletas han pasado a formar parte del CA Elche Decathlon. El vallista Carles Tortosa y los fondistas Alejandro Juan y Gabriel Sánchez han contribuido de forma directa a los resultados del club ilicitano, que se proclamó campeón provincial por equipos y se quedó a tan solo dos puntos de subir al podio en el Campeonato Autonómico de Clubes. Resultados que reflejan no solo el potencial individual, sino la calidad del trabajo previo realizado en San Vicente.
Otro caso destacado es el de Nicolás Clemente. El saltador de altura sanvicentero milita actualmente en el Facsa Playas de Castellón, club referente del atletismo nacional. Lejos de ocupar un rol secundario, Clemente se ha convertido en el saltador titular de la entidad castellonense. Su primer puesto en la prueba de salto de altura del “European DNA Meeting Short”, celebrado el pasado 17 de enero en Zaragoza, confirma su madurez competitiva y su capacidad para rendir al máximo nivel.
Más allá de los resultados, el denominador común de todos estos atletas es que siguen entrenando en su localidad, en las mismas pistas y con los entrenadores que los formaron desde la infancia. Un detalle que aporta estabilidad en un momento clave de sus carreras y que refuerza el papel del club como núcleo formativo más allá de la competición inmediata.
El Club Atletismo San Vicente demuestra así que el éxito no siempre se mide por medallas propias, sino por la capacidad de preparar atletas para competir al más alto nivel, incluso cuando eso implica verlos vestir otros colores. En un deporte donde la base lo es todo, San Vicente sigue siendo punto de partida… aunque el destino esté cada vez más lejos.




