
El Horneo EÓN Alicante cerró su primer test de la pretemporada invernal con una derrota por la mínima (30-32) ante el Cajasol Ángel Ximénez Puente Genil, en un partido exigente, intenso y lleno de alternativas disputado en el Pitiu Rochel. Un encuentro que dejó más conclusiones positivas que sombras para el conjunto alicantino, especialmente por su capacidad de reacción en un contexto condicionado por las ausencias.
El choque arrancó con un EÓN algo frío, falto de continuidad y ritmo, algo comprensible teniendo en cuenta el momento del curso y la carga de trabajo acumulada. Esa falta de precisión inicial fue bien aprovechada por Puente Genil, que impuso un ritmo alto de juego, con transiciones rápidas y mayor fluidez ofensiva para marcar diferencias desde los primeros minutos.
Atascados en ataque, sostenidos desde el 7 metros

El conjunto alicantino intentaba igualar la velocidad del rival, pero las imprecisiones en ataque posicional y una notable actuación de la portería cordobesa dificultaban encontrar situaciones claras de gol. En ese escenario, el lanzamiento desde los siete metros se convirtió en un recurso clave para mantenerse dentro del partido.
Ahí emergió la figura de Darko, que asumió la responsabilidad desde el punto de penalti con sangre fría y acierto. Hasta en tres ocasiones, el capitán sostuvo al equipo cuando el partido amenazaba con romperse, evitando que la diferencia creciera demasiado en el marcador.
Con el paso de los minutos, el EÓN fue subiendo una marcha más en defensa. A falta de tres minutos para el descanso, el equipo dio un paso adelante en intensidad y estuvo muy cerca de igualar el partido. Con 11-13 en el electrónico, Hugo detuvo un lanzamiento de siete metros que encendió al Pitiu y dio alas a los locales. Sin embargo, varios errores ofensivos justo antes del intermedio permitieron a Puente Genil marcharse al vestuario con una ventaja más amplia de lo visto sobre la pista (13-18).
Reacción, carácter y orgullo

Tras el descanso, el partido cambió de tono. El EÓN Alicante salió con otra cara, más sólido en defensa y con mayor claridad en ataque. De forma progresiva, paso a paso, el equipo fue limando diferencias hasta meterse de lleno en el partido pese a llegar a estar seis goles abajo.
El encuentro entró entonces en una fase de equilibrio total, casi como un partido de ajedrez, con ataques largos, ajustes tácticos constantes y ocasiones para ambos equipos. Nadie lograba imponer su ley y cada posesión se convertía en una pequeña batalla.

En el tramo final, el EÓN volvió a demostrar carácter y competitividad, llegando a colocarse a solo un gol (28-29) y dejando claro que la remontada era posible. El esfuerzo fue mayúsculo, especialmente teniendo en cuenta las numerosas bajas con las que afrontó el encuentro, lo que obligó a que César, segundo entrenador, dirigiera al equipo desde el banquillo y diera minutos a Manrique, jugador del filial, integrado durante toda la semana en la dinámica del primer equipo.
Mucho más que un resultado
El marcador final (30-32) dejó una derrota ajustada, pero también la sensación de que el EÓN Alicante compitió, reaccionó y creció a lo largo del partido. Un primer examen que sirve para ajustar piezas, repartir cargas y empezar a construir sensaciones de cara al tramo decisivo de la temporada.
Próxima cita
El conjunto alicantino disputará su segundo encuentro de esta pretemporada invernal el próximo martes 20 de enero, cuando se medirá a la Fundación Agustinos Alicante en el Colegio San Agustín, en una nueva oportunidad para seguir afinando el engranaje.
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