
El fútbol mundial respirará distinto este 11 de enero. No importa la liga, ni el continente, ni la franja horaria: todo se paraliza cuando lo que se juega es un Clásico por un título. Y esta vez, el premio es la Supercopa de España 2026, el primer entorchado del año y una pieza más en la eterna pugna Barça–Madrid.
El escenario, el Alinma Stadium de Yeda. El contexto, la 263ª edición del duelo más reconocido del planeta. Y el formato, uno que ya es tradición reciente: semifinales en Arabia, final a partido único. Barcelona y Real Madrid llegan desde caminos distintos, pero con la misma idea: coronarse los primeros campeones del año.
Un Barça que quiere mandar… otra vez

Para Hansi Flick, esta Supercopa es mucho más que un trofeo. Desde que aterrizó en el banquillo azulgrana en la temporada 2024/25, el técnico alemán ha convertido los torneos cortos en su terreno favorito. Ya suma tres títulos desde su llegada y en Arabia logró el primero de ellos: una Supercopa que marcó el inicio del ciclo.
Ahora busca la cuarta corona de su etapa y el decimosexto título de Supercopa en la historia del FC Barcelona. Su equipo llega lanzado tras un 5–0 demoledor en semifinales, con Raphinha en modo líder, un Pedri recuperado de sensaciones y una plantilla que empieza a mostrar automatismos reconocibles.
Un Madrid eficiente, resistente y con un entrenador ante su primer gran examen

En la otra esquina está el Real Madrid de Xabi Alonso, un equipo que no domina todos los partidos… pero sí domina lo que importa: los marcadores. Su semifinal ante el Atlético fue un manual de pragmatismo: poco balón, mucha eficacia, defensa de urgencias y la aparición puntual de talentos como Valverde y Rodrygo, que firmaron el 1–2 que llevó al Madrid a la final.
Para Xabi, este duelo no es un Clásico más: podría ser su primer título como entrenador blanco. Un detalle que añade capas a un partido ya de por sí monumental. Llegan con bajas sensibles, con un once que ha tenido que reconstruirse sobre la marcha, pero también con el ADN que más teme su rival: ese Madrid que gana incluso cuando no parece estar preparado para hacerlo.
Flick y Xabi: encuentro, fotos, protocolo… y lectura entre líneas

Como marca la tradición de la Supercopa, ambos técnicos posaron en la víspera con el trofeo. Sonrisas, apretón de manos y cordialidad. Debajo de esa foto, sin embargo, hay una historia mucho más intensa:
- Flick busca mantener autoridad y sellar el primer gran mensaje de 2026.
- Xabi quiere estrenar su palmarés y mandar un aviso al resto del año.
Entre ambos hay estilos contrastados, filosofías distintas y una presión idéntica: perder un Clásico en una final siempre deja cicatriz.
Un Clásico con historia abrumadora
- 263º Barça–Madrid en la historia.
- 20ª final entre ambos.
- Barça: 15 Supercopas.
- Madrid: 13 Supercopas.
La estadística no juega, pero pesa. La camiseta no marca goles, pero condiciona. Y en este tipo de finales, el pasado siempre respira detrás de cada jugada.

La cita: domingo, 11 de enero, 20:00 hora española (22:00 en Arabia Saudí)
El estadio estará lleno. Las audiencias, disparadas. Las narrativas, preparadas.
Lo que ocurra en 90 minutos (o más) decidirá quién arranca 2026 levantando plata y quién tendrá que reconstruirse nada más empezar el año.

Todo está listo. Solo falta que ruede el balón.
Yeda coronará al campeón.
Un título, un Clásico y un mundo mirando.
Fútbol en estado puro. Estilo SÚPERCOPA. Estilo BARÇA–MADRID. Estilo HISTORIA.




