Náutica

::Vela – Alicante dice adiós a The Ocean Race tras casi dos décadas de legado y más de 500 millones de impacto económico

La ciudad despedirá en enero de 2027 la salida de la prestigiosa vuelta al mundo a vela, un evento que ha generado miles de empleos, ha proyectado internacionalmente la marca Alicante y que ahora trasladará su futuro a Oporto

Alicante afronta la cuenta atrás para despedirse de uno de los acontecimientos deportivos más emblemáticos de su historia reciente. The Ocean Race partirá por última vez desde el puerto alicantino el 17 de enero de 2027, poniendo fin a una relación que se ha prolongado durante seis ediciones y que ha convertido a la ciudad en uno de los grandes referentes mundiales de la vela oceánica.

El balance económico de esta vinculación resulta difícil de igualar. Según los datos acumulados por la organización, la competición ha generado un impacto superior a los 500 millones de euros en el Producto Interior Bruto, una cifra que incluye las cinco ediciones celebradas entre 2008 y 2022 y a la que todavía habrá que añadir los efectos derivados de la salida programada para enero del próximo año.

Durante este periodo, más de 1,6 millones de visitantes han participado en las actividades organizadas en torno al evento en el puerto de Alicante. Además, los estudios elaborados por consultoras como PwC y Deloitte atribuyen a la regata la creación de más de 8.000 puestos de trabajo vinculados directa o indirectamente a la celebración de la prueba.

La repercusión internacional también ha sido extraordinaria. La presencia de Alicante como puerto de salida de la vuelta al mundo ha generado más de 59.000 publicaciones en medios de comunicación de los cinco continentes, una audiencia televisiva superior a los mil millones de espectadores y cientos de millones de impactos informativos en prensa y plataformas digitales.

El anuncio de que Oporto asumirá las salidas de las ediciones de 2030, 2034 y 2038 supone un duro golpe para la ciudad. The Ocean Race se había consolidado como una de las grandes señas de identidad internacionales de Alicante y como el último gran evento heredado de la etapa en la que la Comunitat Valenciana apostó por atraer competiciones de alcance global.

A diferencia de otros proyectos que tuvieron un recorrido más limitado, como la Fórmula 1 urbana en Valencia, la Copa América o el Castelló Masters de golf, la vuelta al mundo a vela consiguió mantenerse durante casi dos décadas y construir una identidad propia profundamente ligada al frente marítimo alicantino.

Más allá de la competición, el legado de The Ocean Race permanece visible durante todo el año a través de su museo y de la sede internacional de la organización. Desde 2012, el Museo The Ocean Race se ha convertido en uno de los espacios más singulares del puerto, permitiendo a residentes y visitantes acercarse a la historia de una de las pruebas náuticas más exigentes del planeta.

Las instalaciones albergan además una sofisticada sala de seguimiento inspirada en los centros de control aeroespacial, desde la que se monitoriza en tiempo real la posición y el estado de las embarcaciones durante toda la competición.

La despedida de Alicante llegará acompañada de una etapa histórica. La flota afrontará un recorrido de aproximadamente 14.000 millas náuticas hasta las inmediaciones de Auckland, en Nueva Zelanda, en una travesía que podría prolongarse durante unos 35 días y que está considerada como una de las más largas y exigentes de toda la historia de la regata.

Junto al componente deportivo, la prueba mantendrá su vertiente científica y medioambiental. Los equipos recogerán muestras de agua en zonas remotas del océano poco transitadas por las rutas comerciales para colaborar con diferentes centros de investigación internacionales en el estudio del estado de los mares.

Globalon Insight

La marcha de The Ocean Race trasciende el ámbito deportivo. Alicante pierde uno de los mayores escaparates internacionales que ha tenido durante el siglo XXI, una herramienta de promoción turística y económica cuya repercusión va mucho más allá de los días de competición. El reto para las instituciones será ahora encontrar nuevos proyectos capaces de ocupar el espacio que deja un evento que ha asociado el nombre de la ciudad a la élite mundial de la navegación oceánica durante casi veinte años.

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