
La selección española juvenil masculina de balonmano continúa avanzando con paso firme en el Campeonato de Europa M18 que se disputa en Serbia. El conjunto dirigido por Francisco Javier Márquez logró este martes una victoria de enorme valor ante Polonia por 32-30, un resultado que certifica matemáticamente su clasificación para los cuartos de final y permite a los jóvenes talentos españoles seguir aspirando a las rondas decisivas del torneo continental.
No fue un encuentro sencillo ni mucho menos. El combinado polaco planteó un partido incómodo desde el inicio, apoyándose en una defensa muy compacta y en un ritmo de juego que dificultó las acciones ofensivas españolas durante buena parte de la primera mitad. De hecho, los centroeuropeos llevaron la iniciativa en varios momentos del arranque y obligaron a España a remar contracorriente.

Los primeros minutos estuvieron marcados por la igualdad y las escasas diferencias. Mientras Polonia encontraba soluciones en su defensa 6:0, España tuvo que recurrir a la intensidad y al trabajo colectivo para mantenerse dentro del encuentro. Adrián Sola volvió a asumir responsabilidades en ataque y se convirtió en una de las referencias ofensivas cuando el partido más lo necesitaba.
Con el paso de los minutos comenzó a aparecer una de las señas de identidad de este equipo durante el campeonato: su capacidad defensiva.
La defensa adelantada volvió a ofrecer resultados positivos y permitió a los Hispanos Juveniles recuperar balones, correr y equilibrar un marcador que se había complicado en el primer cuarto de hora. El empate a ocho goles supuso un punto de inflexión para los españoles.

A partir de ese momento llegó la mejor versión del conjunto de Márquez. España encontró mayor fluidez en la circulación de balón, atacó con más paciencia y consiguió marcharse al descanso con ventaja (16-14), aunque todavía con la sensación de que el encuentro estaba lejos de quedar resuelto.
Si la primera mitad fue equilibrada, la reanudación mostró a una selección española mucho más sólida. La intensidad defensiva aumentó varios niveles y los ataques comenzaron a encontrar espacios con mayor facilidad. Polonia empezó a sufrir pérdidas y errores que permitieron a España abrir una diferencia cada vez más significativa.
La renta llegó a situarse en ocho goles en algunos momentos del segundo periodo. Adrián Sola continuó liderando la producción ofensiva, mientras que Arvid Felipe Pérez aportó una notable eficacia de cara a puerta para terminar de inclinar la balanza a favor del equipo nacional.

Sin embargo, el rival no se rindió. Con el partido entrando en sus últimos minutos, los polacos apretaron el marcador y obligaron a España a gestionar una situación de máxima tensión. Lejos de dejarse llevar por los nervios, los juveniles españoles supieron controlar el ritmo del encuentro, administraron la ventaja obtenida durante la segunda mitad y cerraron una victoria tan sufrida como merecida.
El triunfo adquiere aún más valor teniendo en cuenta el contexto. España llegaba a este compromiso después de una ajustada derrota frente a Dinamarca por 32-30 en un duelo que se escapó en los instantes finales pese a la gran actuación del conjunto nacional. Lejos de acusar el golpe, los jugadores de Márquez respondieron con personalidad cuando más lo necesitaban.
Ahora, con el billete para los cuartos de final ya asegurado, los Hispanos Juveniles afrontan la fase decisiva del campeonato con la confianza reforzada y la sensación de que poseen recursos suficientes para competir ante cualquiera de las grandes potencias del continente.
Globalon Insight

Las categorías inferiores del balonmano español siguen enviando señales muy positivas. Más allá del resultado, este grupo está demostrando algo especialmente valioso en campeonatos cortos: capacidad para sufrir. España no se encontró ante una victoria cómoda, ni siquiera cuando logró abrir diferencias importantes en el marcador. Polonia obligó a competir cada posesión hasta el final y el equipo respondió con madurez impropia de una generación tan joven.
Clasificarse para unos cuartos de final europeos nunca es un trámite. Supone confirmar que una generación se encuentra entre las mejores del continente y, al mismo tiempo, ofrece una magnífica oportunidad para que futuros protagonistas de la selección absoluta acumulen experiencias de alto nivel internacional. El camino hacia las medallas continúa abierto para unos Hispanos Juveniles que siguen escribiendo una de las historias más interesantes del verano balonmanístico español.
Ficha técnica
ESPAÑA 32-30 POLONIA
España (16+16)
Albert Quesada y Rubén Cardeñosa en portería; Diego Cristian Lita, William Thompson (1), Pablo Sánchez (3), Sergio Palomo (2), Arnau Ndour (2), Ïu Carballar (2), Álvaro Luis Díaz (1), Adrián Sola (10), Xabier Istúriz, Julio Fis, Adrián Glaria (1), Markel Errasti (2), Arvid Felipe Pérez (6) y Guillem Purull (2).
Entrenador: Francisco Javier Márquez.
Polonia (14+16)
Timothy Taiwo y Aleksander Drzewinski en portería; Aleks Kruszelnicki (5), Kamil Skiba (7), Mateusz Tkaczyk (4), Jakub Moryto (4), Artur Wisniewski (2), Mikolaj Steczek, Adrian Foltyn (5), Michal Ciesla, Cezary Pruszkowski, Nikodem Arciszewski, Piotr Adamczyk, Kacper Lendzion, Bartosz Sobczyk (2) y Przemyslaw Ciszewski (1).
Entrenador: Wojciech Jedziniak.
Árbitros: Boris Cipov y Zoran Kuls (Eslovaquia). Excluyeron a William Thompson (min. 6 y min. 12), Julio Fis (min. 20) y Adrián Glaria (min. 57) por parte de España; y a Artur Wisniewski (min. 20) y Mikolaj Steczek (min. 19 y min. 41) por parte de Polonia.
Parciales: 2-3 | 5-6 | 6-8 | 8-8 | 12-11 | 16-14 | 19-15 | 22-18 | 24-20 | 26-22 | 28-25 | 32-30.





