Balonmano

::Balonmano – María Zaldúa conquista el Trofeo Vicen Muñoz y engrandece un legado que ya es historia del balonmano femenino

La pivote del Rocasa Gran Canaria se corona como MVP de la Liga Guerreras Iberdrola y su triunfo vuelve a poner en valor el trabajo incansable de Vicen Muñoz tras 16 años impulsando este reconocimiento único

María Zaldúa, la flamante ganadora del XVI Trofeo Vicen Muñoz

El balonmano femenino español escribe una nueva página de prestigio con nombre propio. María Zaldúa ya forma parte de esa historia tras conquistar el XVI Trofeo ‘Vicen Muñoz’, un galardón que trasciende lo individual para convertirse en símbolo de reconocimiento, visibilidad y respeto hacia una competición que durante años luchó por encontrar su espacio.

La pivote del Rocasa Gran Canaria ha firmado una temporada que no admite discusión. Determinante en los momentos clave, con lectura táctica, presencia física y una influencia constante en la estructura ofensiva de su equipo, Zaldúa ha sido una pieza fundamental para que el conjunto canario levantara el título de la Liga Guerreras Iberdrola y alcanzara las semifinales de la Copa de la Reina. Su elección como MVP, respaldada por la votación de los entrenadores de la máxima categoría, no hace sino confirmar lo que ya era evidente sobre la pista: ha sido una de las jugadoras más influyentes del curso.

Shandy Barbosa primera ganadora del Trofeo Vicen Muñoz

Pero más allá del brillo de la nueva ganadora, este trofeo tiene un valor especial que va mucho más allá de una estadística o de un reconocimiento puntual. Es, sobre todo, la historia de una persona y de una forma de entender el deporte.

Hablar del Trofeo ‘Vicen Muñoz’ es hablar de pasión. De la de un eldense que decidió, en 2010, que el balonmano femenino merecía un escaparate propio, un reconocimiento real, medible y respetado. Vicen Muñoz, vinculado durante años al Elda Prestigio y profundamente comprometido con este deporte, impulsó un premio que nacía casi como un gesto personal pero que pronto se convirtió en una referencia dentro del panorama nacional.

Lo hizo cuando casi nadie lo hacía. Cuando no había galas, ni focos, ni espacio suficiente para visibilizar el talento de las jugadoras. Él mismo lo explicó con claridad al origen del proyecto: el balonmano femenino necesitaba reconocimiento, y alguien tenía que dar el primer paso. “Apenas se reconocía y las chicas de División de Honor se lo merecían”, una frase de Vicen que resume la esencia de este galardón y el compromiso personal que hay detrás de él.

La gran Silvia Arderius galardonada en cuatro ocasiones con el Trofeo

Ese paso, sostenido durante años con esfuerzo constante, ha terminado consolidando uno de los galardones más respetados del balonmano español. No es casualidad que sean los propios entrenadores quienes votan, un detalle que eleva el valor del premio, convirtiéndolo en una distinción basada en el respeto profesional y el conocimiento del juego.

En cada edición, en cada entrega, hay algo más que un trofeo. Hay una reivindicación silenciosa. Hay una defensa del deporte femenino. Hay una constancia que no se ve en los titulares, pero que sostiene todo lo demás.

Martina Capdevila, ganadora de la última edición, la XV del Trofeo Vicen Muñoz

Desde Alicante, donde el balonmano ha sido siempre cultura y sentimiento, el trabajo de Vicen Muñoz se percibe con una cercanía especial. Su figura representa ese tipo de personas que no buscan protagonismo, pero sin las que muchas cosas simplemente no existirían. Durante más de una década y media ha mantenido vivo un proyecto personal que hoy es patrimonio de todo un deporte.

La lista de ganadoras lo confirma. Nombres como aquella primera ganadora en la temporada 2010-11 Shandy Barbosa del Itxako Estella, o la cuatro veces ganadora del trofeo, Silvia Arderius, Silvia Navarro, Jennifer Gutiérrez, Martina Capdevila o la propia Danila So Delgado han ido construyendo un palmarés que refleja la evolución y el crecimiento del balonmano femenino español, con jugadoras que han marcado época y que han encontrado en este premio un reconocimiento a su impacto real en la competición.

Fotografía: Rocasa Gran Canaria

Ahora, María Zaldúa se une a ese grupo selecto. A sus 24 años, en plena madurez deportiva, lo hace además en un contexto de éxito colectivo, lo que subraya aún más el mérito de su temporada. No es un premio a una actuación aislada, sino a la regularidad, al trabajo invisible y a esa capacidad de influir en el juego que solo las grandes jugadoras consiguen sostener durante todo un curso.

Su victoria, sin embargo, también es un reflejo de algo mayor. De una liga que sigue creciendo. De una competición que cada año gana en nivel, en visibilidad y en exigencia. Y de un galardón que, edición tras edición, ha contribuido a poner nombre y rostro a ese crecimiento.

Fotografía: Rocasa Gran Canaria

Dieciséis años después de su creación, el Trofeo ‘Vicen Muñoz’ ya no es solo un premio. Es un legado. Es un acto de justicia hacia el balonmano femenino. Y es, sobre todo, el resultado de la dedicación incansable de alguien que creyó antes que muchos.

María Zaldúa levanta el trofeo. Pero detrás de esa imagen, sigue latiendo el compromiso, la entrega y la pasión de quien lo creó y lo convirtió en lo que es: uno de los reconocimientos más auténticos y valiosos del deporte femenino en España.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba