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::Balonmano junior – España resiste, gana a Francia y conquista invicto el Airport Trophy con sello alicantino en la pista

Los hispanos junior imponen su madurez en el desenlace de un duelo igualado en el que brilló Daniel Reinante, talento de la terreta con pasado en Agustinos y futuro en el EON Alicante

 

RFEBM

España firmó un triunfo de los que construyen carácter. El 31-30 ante Francia no solo cerró el Airport Trophy con pleno de solvencia competitiva, sino que dejó una lectura clara: este equipo sabe sufrir y resolver cuando el margen se reduce a la mínima expresión. Y en ese proceso, nombres propios como el de Daniel Reinante emergen con fuerza, conectando el presente de la selección con el futuro del balonmano alicantino.

El partido arrancó con un intercambio constante, sin especulación ni fases de control prolongado. Francia salió decidida a discutir cada posesión, castigando las transiciones y mostrando una defensa activa que incomodó el ritmo español. Los de casa respondieron con velocidad en el saque y eficacia en situaciones abiertas, construyendo un duelo de alta exigencia desde el primer minuto.

El primer gran movimiento llegó tras una exclusión francesa en el ecuador del primer tiempo. España leyó perfectamente ese momento y aprovechó dos errores consecutivos del rival para abrir una diferencia que marcó el desarrollo posterior. Ahí apareció Quim Rocas con galones ofensivos, pero también otro perfil que fue creciendo con el paso de los minutos.

Daniel Reinante firmó una actuación que no pasó desapercibida. El extremo izquierdo, alicantino de origen y formado en el balonmano de la ciudad —con un recorrido destacado en Agustinos Alicante— dejó acciones técnicas de gran nivel, combinando definición y personalidad en momentos de máxima exigencia. Su rendimiento no es casualidad. Es el reflejo de una generación que viene empujando y que encuentra continuidad en proyectos como el del EON Horneo Alicante, club con el que ya se ha comprometido para las próximas temporadas, dando un paso natural en su evolución deportiva.

Francia reaccionó con inteligencia, ajustando su portería y recuperando solidez defensiva. El partido volvió a cerrarse y el descanso llegó con todo por decidir. Nada hacía presagiar una segunda mitad más tranquila. Al contrario: el choque se movió constantemente en ventajas mínimas, obligando a ambos equipos a gestionar cada acción como si fuese definitiva.

España intentó romper el partido en varias fases, pero nunca logró una renta decisiva. Francia resistió y respondió, manteniendo siempre la presión sobre el marcador. En ese contexto, cada error aumentaba su impacto y cada acierto adquiría valor doble.

El momento crítico llegó en el tramo final, cuando una descalificación dejó a España en una situación comprometida. Francia aprovechó el desconcierto para acercarse de nuevo y alimentar la sensación de que el empate era posible. La tensión creció, aparecieron las dudas y el partido entró en ese territorio en el que manda la cabeza.

Ahí fue donde España demostró por qué ha sido el equipo más fiable del torneo. Supo interpretar el contexto, ralentizar el ritmo cuando convenía y elegir bien sus ataques. Reinante, que hasta entonces había aportado frescura y calidad, reflejó también esa evolución colectiva en un equipo que ya no depende solo del talento, sino de la gestión emocional.

En los últimos minutos, la responsabilidad ofensiva recayó en acciones bien seleccionadas, con Sergio Sánchez Vidán sosteniendo la mínima ventaja en momentos clave. España no necesitó ampliar distancias; entendió que el partido se ganaba evitando errores y controlando el tiempo. El último tiempo muerto, con poco más de un minuto por jugarse, fue decisivo para ordenar el desenlace.

Francia tuvo una última opción, pero no encontró un ataque claro. España cerró el partido con oficio, asegurando una victoria corta en el marcador pero de gran valor competitivo. Un 31-30 que resume a la perfección lo que fue el encuentro: igualdad, tensión y resolución en los detalles.

El título pone el broche a un torneo en el que España ha sabido competir desde distintos registros, pero también deja una fotografía interesante para el balonmano alicantino. El protagonismo de Reinante no solo habla de presente, sino de recorrido. De una línea que conecta la formación en Agustinos con el salto al EON, pasando por la consolidación internacional en categorías inferiores.

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El triunfo de España refuerza una idea que trasciende el resultado: la diferencia en este tipo de torneos no la marca quién juega mejor durante más tiempo, sino quién gestiona mejor los momentos límite. En ese contexto, la aparición de perfiles como el de Daniel Reinante resulta especialmente significativa. No solo por su impacto en el partido, sino porque simboliza un modelo de desarrollo que funciona. Alicante empieza a consolidarse como un ecosistema capaz de generar, retener y proyectar talento. El paso de Agustinos al EON no es solo un movimiento individual; es la confirmación de que hay una estructura detrás que empieza a dar resultados visibles.

Ficha técnica

España 31 – 30 Francia (17-14 al descanso)

España: Destacados.- Quim Rocas Pérez (nº 9), Daniel Reinante Santonja (nº 20), Oriol San Felipe Vilarrasa (nº 3), Sergio Sánchez Vidán, resto del equipo no especificado.

Francia: Destacados – Timothé Riss (portería, primera parte), Wilson Schultz (nº 16, portería), Thomas Omeyer, resto del equipo no especificado.

Incidencias: Encuentro correspondiente al Airport Trophy. Expulsión directa de Oriol San Felipe Vilarrasa en el minuto 48.

Fotografías: https://www.airport-trophy.ch

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