
Alicante vivió una de sus noches más intensas del año con una Cremà que volvió a demostrar la capacidad organizativa de la ciudad en su fiesta más emblemática. A las 5:30 de la madrugada, el dispositivo especial dio por finalizadas todas las intervenciones tras completar la quema de los 237 monumentos previstos, en una jornada que transcurrió con normalidad y sin incidencias destacables relacionadas con el fuego.
El arranque llegó puntual, a medianoche, con la cremà de la hoguera oficial, una obra que volvió a marcar el inicio simbólico del final de las fiestas. A partir de ahí, los distintos turnos programados se fueron sucediendo con el ritmo previsto, marcados por la coordinación entre los equipos y la adaptación constante a las condiciones específicas de cada distrito. La planificación permitió que, pese a los inevitables ajustes horarios, el dispositivo mantuviera la fluidez durante toda la noche.
La clave volvió a estar en el trabajo del Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento, que desplegó un amplio operativo con 180 bomberos distribuidos en 39 equipos. Su labor no se limitó a intervenir en la quema, sino que también incluyó tareas de enfriamiento, revisión y aseguramiento de las estructuras una vez consumidas las llamas. Ese control posterior fue determinante para evitar rebrotes y garantizar la seguridad en cada punto de la ciudad.
Mientras las hogueras se consumían, el dispositivo tuvo que responder también a otros avisos ajenos a la celebración, como incendios de matorral o rescates en ascensores. Estas incidencias se gestionaron sin afectar al funcionamiento general, gracias a la distribución estratégica de unidades fuera del perímetro fogueril, lo que permitió mantener la respuesta ordinaria en todo el término municipal.
En paralelo, la Policía Local desplegó más de 300 agentes para garantizar la seguridad durante la Nit del Foc, una de las citas más multitudinarias de las Hogueras. Sus actuaciones más relevantes estuvieron relacionadas con algunos altercados puntuales, accidentes de tráfico y controles sobre venta ambulante no autorizada, además de diversas asistencias a ciudadanos. Pese a la elevada concentración de personas en las calles, no se registraron incidentes graves, una circunstancia que refuerza el balance positivo de la noche.
El ambiente multitudinario volvió a ser uno de los grandes protagonistas. Miles de personas se repartieron por todos los barrios de Alicante para vivir en directo la desaparición de los monumentos, en una mezcla de emoción, tradición y espectáculo. La habitual banyà, que acompañó a muchas cremàs, sumó un componente lúdico que ayudó a aliviar el calor y a mantener el tono festivo hasta bien entrada la madrugada.
El Ayuntamiento destacó la sensación general de seguridad como uno de los grandes logros de la jornada, especialmente en un año con alta participación y a las puertas del centenario de la fiesta. La coordinación entre servicios, la experiencia acumulada y el comportamiento del público permitieron que la noche más delicada del calendario festivo se desarrollara sin sobresaltos relevantes.
Globalon Insight
La Cremà de 2026 refuerza la imagen de Alicante como una ciudad capaz de gestionar eventos masivos con solvencia y precisión. La ausencia de incidentes graves no es fruto de la casualidad, sino de un modelo consolidado que combina planificación, experiencia operativa y una estructura de seguridad perfectamente dimensionada. El reto, ahora, no es solo mantener este nivel, sino hacerlo evolucionar de cara al centenario, donde la exigencia será todavía mayor.
La fiesta, además, sigue creciendo en impacto y participación, lo que obliga a anticiparse a nuevas necesidades en materia de movilidad, seguridad y sostenibilidad. La Nit del Foc ha vuelto a demostrar que el equilibrio entre tradición y control es posible, pero también que el margen de mejora existe en una celebración que aspira a seguir siendo un referente internacional sin perder su esencia popular.




