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::Opinión – Bienvenido, Míster Gol

El Hércules llega a la fase decisiva de la temporada esperando todavía al delantero que debía resolver el problema del gol.

Del viaje a Madrid el Hércules no volvió con los tres puntos, pero sí con tres lesiones. Ese dicho: “De Madrid al cielo” se acabó convirtiendo en de Madrid… a la enfermería.

El equipo regresó con tres bajas importantes. Roger Colomina dice adiós a la temporada por una grave lesión de rodilla. Sotillos también se lesionó de gravedad la rodilla y se perderá lo que queda de competición. Y Ropero, que en las últimas semanas se había convertido en la única referencia ofensiva del equipo, estará varias semanas fuera cuando apenas quedan once jornadas para el final.

Justo ahora, en el momento más delicado de la temporada.

Lo primero, por supuesto, es desearles a ellos , y al resto de lesionados del equipo, una pronta recuperación. Pero la situación también obliga a hacerse una pregunta incómoda: ¿qué ha hecho el Hércules para solucionar sus problemas en la delantera?

Porque el problema estaba ahí desde el principio…

Hubo que esperar más de diez jornadas para que los delanteros llamados a marcar las diferencias se estrenaran. En un equipo que aspiraba a pelear por el ascenso, el dato ya era una señal bastante clara de dónde estaba la principal carencia.

Cuando durante más de un tercio de la liga tus delanteros no marcan, el problema ya no es una mala racha, sino una mala planificación.

Pero lo más llamativo llegó en el mercado de invierno.

Porque en enero, lejos de reforzar claramente la delantera, el club dejó marchar a Slavy y optó por una solución de urgencia: adelantar a Ropero. Un futbolista que en el Hércules ha demostrado rendir mucho mejor como media punta, llegando desde segunda línea, que como referencia fija en el área.

El resultado es que ahora, con Ropero lesionado, el equipo vuelve a encontrarse exactamente donde empezó la temporada: buscando gol desesperadamente.

Mientras tanto, el delantero que debía reforzar al equipo sigue sin aparecer cuando la temporada entra en su fase decisiva.

Y lo más inquietante es que esta película ya la hemos visto antes. El año pasado llegó en enero Yanis, fichado del Betis como el delantero que podía cambiar la historia. Debutó… se lesionó… y ya no volvimos a verlo en el Hércules.

Por eso, viendo cómo avanza el calendario, uno no puede evitar acordarse de Bienvenido, Míster Marshall, la mítica película de Berlanga: el pueblo preparado, la banda de música tocando, las pancartas colgadas y todo el mundo esperando la llegada de los americanos … que al final atraviesan el pueblo sin detenerse.

Algo parecido empieza a pasarle al Hércules con el delantero, que no termina de llegar.

Porque en Alicante llevamos desde enero con el arco de bienvenida preparado, las pancartas listas y todo dispuesto para recibir a Míster Gol.

Solo que en el ambiente se respira la sospecha de que Míster Gol ya pasó de largo y aquí aún seguimos, como en la película, con la banda de música afinando los instrumentos. A este paso, cuando por fin llegue el delantero, el arco de bienvenida será más bien de despedida.

Cada vez que en invierno se anuncia un delantero que viene a arreglar lo que no se planificó bien en verano, sabemos cómo suele acabar la historia. Quizá por eso tampoco estaría de más que el cuerpo técnico —o quien se encargue de rastrear el mercado— empiece a mirar con tiempo para el próximo ejercicio.

Mientras tanto, no se me ocurre un mejor cierre para este artículo berlanguiano que versionar la famosa coplilla de la película dándole un matiz más herculano (léase la coplilla con la musiquilla de “Americanos”)

Un delantero,
nos prometieron allá en enero,
un delantero,
para acabar entre los primeros,
un delantero,
para cantarle al mundo entero…

que sea febrero, marzo o abril, en Alicante yo te espero.

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