
La Playa de San Juan de Alicante volvió a confirmar este fin de semana su condición de escenario de referencia para el vóley playa nacional. Allí se disputó la gran final del Circuito de Invierno 2026, una cita decisiva que reunió a algunas de las mejores parejas del panorama nacional e internacional y que puso el broche a un calendario exigente, condicionado en varias sedes por el viento y las inclemencias meteorológicas.
En categoría femenina, la pareja formada por Eszter Nagy y Elena Svidorova respondió a su condición de favoritas y se proclamó campeona tras una final de alto nivel, en la que supieron gestionar mejor que sus rivales un escenario especialmente complejo. El viento, protagonista durante buena parte de la jornada, obligó a ajustar estrategias, minimizar errores y apostar por la regularidad en una pista donde cada punto se convirtió en una batalla.
El triunfo en Alicante confirma el dominio de Nagy y Svidorova a lo largo de todo el Circuito de Invierno, en el que ya habían subido a lo más alto del podio en pruebas anteriores. Su capacidad para adaptarse a contextos cambiantes y mantener la concentración en los momentos clave volvió a marcar diferencias en una final que exigió algo más que talento técnico.
En categoría masculina, la final también respondió a la lógica competitiva del circuito, con los hermanos Kjemperud imponiéndose en una Playa de San Juan que exigió fortaleza mental, lectura del viento y precisión en los momentos decisivos. En un torneo donde el margen de error fue mínimo, la pareja supo encontrar el equilibrio entre agresividad y control para cerrar el título en Alicante.

Más allá de los resultados, la final del Circuito de Invierno volvió a dejar una imagen reconocible: gradas con ambiente, acceso gratuito para el público y un nivel deportivo que consolida a la Comunitat Valenciana como uno de los grandes polos del vóley playa en España. Alicante, una vez más, respondió como sede de grandes citas.
Globalon Insight
Cuando el viento entra en juego, el vóley playa deja de ser solo potencia y se convierte en inteligencia.
Ganar en Alicante no fue cuestión de fuerza, sino de adaptación. Y ahí es donde se deciden los títulos.




