

El Gran Canaria Arena vivió un duelo de primer nivel entre el líder incontestable de la Superliga Masculina y un Servigroup Benidorm que aterrizó sin complejos, decidido a competir cada punto. Lo consiguió. El 3‑0 final no explica la auténtica dimensión del choque ni el rendimiento del equipo de Matías Guidolin, que firmó uno de sus encuentros más completos de la temporada, manteniéndose siempre a tiro del campeón y obligándole a resolver cada set en el alambre.
Desde el inicio quedó claro que el guion habitual de los partidos del líder no iba a repetirse. La igualdad fue total en el primer parcial, con intercambios punto a punto que sostuvieron el empate casi constante. Benidorm manejó el saque con valentía, atacó con criterio y supo jugar con personalidad en una cancha en la que muchos equipos quedan desarbolados en cinco minutos. Incluso tomó ventajas en distintos momentos del set, demostrando que su plan funcionaba y que no había lugar para el miedo escénico.
Pero Guaguas es Guaguas, y cuando el marcador entró en zona caliente apareció el factor diferencial de un gran campeón. Nico Bruno rompió el equilibrio desde el saque y el líder cerró el parcial por un ajustadísimo 25‑23, el primero de tres sets con aroma de desempate más que de dominio insular.
El segundo set confirmó el nivel de los benidormenses. No solo mantuvieron el pulso: lo elevaron. El parcial comenzó con Benidorm por delante gracias a dos aces consecutivos de Miguel Ángel Martínez, que firmó una actuación excepcional tanto en producción ofensiva como en liderazgo. Con ritmo, con orden y con una lectura muy clara del juego, el equipo de Guidolin llegó a dominar el marcador en múltiples fases. Sin embargo, en el tramo definitivo, Guaguas apretó su bloqueo y su sistema defensivo, con Osmany Juantorena marcando la diferencia en la red. Ese pequeño salto competitivo —casi imperceptible pero decisivo— derivó en un parcial que permitió a los locales cerrar la manga por 25‑21.
El tercer set fue diferente en su arranque, pero idéntico en su final. El 4‑0 inicial obligó a mover banquillo y cambió la dinámica emocional del parcial. Lejos de venirse abajo, Benidorm reaccionó con actitud admirable, liderado por Ramón González en la distribución y sostenido por la frescura ofensiva de jugadores como Juan Contreras. La remontada fue creciendo progreso a progreso, punto a punto, hasta colocar el marcador en un 23‑22 que encendió el partido. El líder estaba obligado a cerrar con precisión quirúrgica, y así lo hizo en las dos últimas acciones, imponiéndose de nuevo por 25‑23.
La actuación individual más destacada del encuentro llegó desde el lado visitante. Miguel Ángel Martínez cerró el partido como máximo anotador con 23 puntos, un registro sobresaliente ante el mejor equipo del país. En Guaguas, la responsabilidad se repartió entre las manos de Osmany Juantorena, autor de 14 puntos, y Renato Colito, que sumó 12, ambos decisivos cuando el encuentro entró en zonas calientes.
Las estadísticas reflejan la igualdad real del duelo: cinco puntos directos de saque para cada equipo y solo el bloqueo como diferencia clave, con un 4‑1 favorable a Guaguas que explica por qué los tres sets se resolvieron por detalles. Benidorm rozó el premio en cada manga y salió reforzado pese al 3‑0, consciente de que compitiendo así está preparado para pelear la permanencia con garantías.
Tras el partido, Matías Guidolin fue claro: su equipo compitió con carácter, tuvo opciones y solo faltó un punto más de agresividad en los momentos decisivos. La reacción del tercer set lo demuestra: pese al golpe anímico de las dos primeras mangas, el grupo volvió a meterse en el partido, volvió al punto a punto y volvió a tener opciones reales. Esa es la mejor señal posible para un equipo que pelea por seguir en la élite.

Globalon Insight
El Servigroup Benidorm ofreció en Las Palmas una prueba de madurez competitiva de las que no siempre se traducen en puntos, pero sí en crecimiento real. Este 3‑0 no habla de un equipo inferior, sino de un partido decidido en márgenes mínimos y ante un líder obligado a jugar al máximo para evitar un susto. La actuación de Miguel Ángel Martínez confirma que Benidorm tiene un referente de élite capaz de sostener al equipo en cualquier escenario, mientras que la reacción colectiva del tercer set demuestra que el grupo cree en su plan y tiene identidad. El bloqueo y la gestión de los finales, dos áreas señaladas por Guidolin, marcan el camino inmediato: si Benidorm logra dar ese salto, será un equipo peligrosísimo en las próximas jornadas.
Fotografias: Servigroup Benidorm



