Balonmano

::Balonmano con mayúsculas – El Elche que se mira en el futuro

El Club Balonmano Elche reúne a toda su estructura en un día que recuerda quiénes son, de dónde vienen y hacia dónde van

 

Hoy, en el Pabellón de la Universidad Miguel Hernández, el Club Balonmano Elche ha vivido algo más que una presentación de equipos. Ha vivido un espejo. Un abrazo colectivo. Una fotografía que resume décadas de dedicación y miles de horas de pista. Jugadoras y jugadores de todas las categorías —desde los más pequeños que todavía aprenden a atarse las zapatillas hasta las figuras que compiten en Europa— formaron una imagen que explica mejor que ningún discurso qué es realmente el balonmano en esta ciudad. Una familia. Una identidad. Una manera de ser.

Los clubes que escriben historia no se construyen en un día. El CBM Elche, fundado en 1958, lleva casi 70 años sembrando balonmano y formando generaciones enteras de deportistas y personas. Desde los Salesianos, con los que durante décadas compartió estructura de base, hasta el actual ecosistema formativo, el club siempre ha tenido un sello: trabajar desde abajo, apostar por el talento local y hacer del balonmano una herramienta de comunidad y crecimiento.

Un club que es presente… pero también legado

La imagen de hoy, de centenares de jugadores vistiendo el verde franjiverde, es la fotografía actual de un club que vive uno de los momentos más brillantes de su historia. El Atticgo BM Elche —la sección femenina— no solo está consolidado en la Liga Guerreras Iberdrola, sino que se ha convertido en un referente nacional y europeo.
En apenas cinco temporadas ha firmado un palmarés que muchos clubes tardan décadas en alcanzar:

  • Copa de la Reina en 2021
  • Supercopa de España en 2021
  • Finales de Liga en 2020, 2023, 2024 y 2025
  • Campeonas de la EHF European Cup y clasificación histórica para la fase de grupos de la EHF European League 2024/25, un hito sin precedentes en Elche.

Todo esto no es casualidad. Es el resultado de un modelo. De una estructura. De un proyecto que entiende que un club no son solo los equipos senior: son los colegios, son las categorías inferiores, son las familias, son los voluntarios y son los técnicos que han mantenido viva la llama del balonmano en Elche durante generaciones.

Hoy, mientras las cámaras capturaban la fotografía conjunta, era imposible no detectar el orgullo. Ese orgullo discreto pero profundo que nace de saber que este club está construyendo algo que trasciende lo deportivo.
Porque en la misma imagen conviven:

  • las niñas que sueñan con jugar un día en el Esperanza Lag,
  • los niños que aprenden a defender en 6:0,
  • los juveniles que empiezan a llamar a la puerta del primer equipo,
  • los entrenadores que llevan años formando sin pedir nada a cambio,
  • y las jugadoras del Atticgo BM Elche, que hoy pasean el nombre de la ciudad por toda Europa.

Hoy no posaba solo un club: posaba un ciclo completo del deporte base.

Ese que alimenta al equipo femenino que ha llevado a Elche al mapa continental y que sostiene un masculino que crece temporada tras temporada desde la Primera Nacional.

Una foto que explica un método

La frase con la que el club acompañó la publicación —“Hoy ha sido día de celebrar lo que somos y cómo lo somos”— no puede describirlo mejor. Porque el CBM Elche ha elegido ser un proyecto sostenible, emocionalmente sólido y profundamente formativo. Ha elegido competir con valores, crecer desde la cantera, atraer a patrocinadores que creen en su identidad —como Atticgo, Generalitat Valenciana, UMH y la Diputación— y construir un presente sin renunciar a su alma histórica.

El club que levantó trofeos en 2021 y 2024 es el mismo club que hoy presenta alevines, infantiles, cadetes y juveniles. El mismo club que ve a cientos de niños correr por el parquet del Esperanza Lag cada semana. Y el mismo club que ha sabido renovar su estructura, modernizar instalaciones y proyectarse hacia el futuro sin perder su esencia.

Elche puede estar orgullosa

Lo que se vivió hoy en la UMH no es un acto más del calendario. Es una declaración de intenciones. Una demostración de fuerza. Una forma de decir, juntos y en una sola foto: estamos aquí, seguimos creciendo y queremos más.

Quien vea esas caras entenderá lo que significa este club para Elche.
Quien conozca su historia, sabrá que nada de esto ha sido fácil.
Quien mire su presente, verá un proyecto en plena madurez deportiva.
Quien imagine su futuro, intuirá que aún queda mucha luz por encender.

Porque el balonmano en Elche no es solo un deporte.
Es una tradición.
Una escuela de vida.
Un orgullo compartido.

Y hoy, una vez más, quedó demostrado.

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